Frente al comienzo de lluvias y eventos como las heladas, el Ministerio de Agricultura entrega una serie de recomendaciones.

 

El Ministerio de Agricultura (Minagri) es la institución del Estado encargada de fomentar, orientar y coordinar la actividad silvoagropecuaria de Chile.

 

Frente al pronóstico de lluvias y vientos en distintas regiones del país durante estos días, y el invierno, el Minagri entregó algunas recomendaciones importantes para evitar pérdidas y mantener en buen estado las instalaciones y cultivos:

  1. Revise el estado de invernaderos, galpones y bodegas, resguardando insumos, cosechas y productos químicos.
  2. Prepare y habilite surcos para facilitar la salida de agua evitando anegamientos.
  3.  Evite acumulación excesiva de agua en orillas de invernaderos o en cultivos al aire libre, evitando anegamiento de plantas y desarrollo de enfermedades.
  4. Revise las amarras y cierres en cubiertas plásticas, mallas e invernaderos.
  5. Revise y asegure techumbres en instalaciones como bodegas de insumos y cosechas.
  6. Postergue aplicaciones químicas pulverizadas y riegos por aspersión.
  7. Postergue trabajos con maquinaria y tenga precaución al transitar por carreteras y caminos, especialmente si traslada carga pesada o voluminosa o por lugares de posibles derrumbes.
  8. Revisar el estado de los canales de riego, manteniéndolos sin residuos y restos vegetales, así como también planificar la apertura y el cierre de compuertas de canales para evitar inundaciones locales.

 

Recomendaciones generales para el sector agrícola que entrega la FAO:

  • Implementación de drenajes para evacuar los excesos de agua en los cultivos.
  • En zonas de ladera implementar obras de conservación para evitar cárcavas y deslizamientos.
  • Monitoreo de cultivos para identificar plagas y enfermedades y su control oportuno.

 

En el caso de las heladas, INIA-Osorno publicó en 2020 el boletín 417: “Heladas: Factores, tendencias y efectos en frutales y vides”:

Se considera helada meteorológica cuando la temperatura del aire a 1,5 m del suelo desciende a un valor igual o inferior al punto de congelamiento del agua, es decir, a 0°C, independiente de su duración o intensidad (INIA, Boletín 417). Ahora, desde el punto de vista agrometeorológico podría definirse una helada como la temperatura a la cual los tejidos de la planta comienzan a sufrir daño. A medida que la temperatura desciende y la helada se prolonga, los daños en los vegetales aumentan.

Fotografía: Smartcherry.

 

Las heladas se pueden clasificar en:

  • Heladas advectivas: Se producen debido al movimiento de una masa de aire frío sobre una región específica. En nuestro país, las heladas por advección se producen generalmente tras el paso de un sistema frontal. Luego de la lluvia y el paso del frente frío, ingresa una masa de aire frío con altas presiones, proveniente desde zonas subpolares o de altas latitudes con temperaturas cercanas al punto de congelación.

 

Estas heladas tienden a ser muy intensas, especialmente si se advecta aire desde zonas subpolares o altas latitudes. Suelen afectar a amplias zonas del territorio, tanto en superficie como en altura. Por su cobertura territorial, duración e intensidad son las más dañinas. Es la denominada “helada negra”, llamada así por el color que presentan las plantas quemadas por las heladas (Ledesma, 2000). Por sus características los métodos de control contra este tipo de helada suelen ser ineficaces (Castillo, 2001). La extensión de la masa fría es desde la superficie hasta niveles medio de la atmósfera, lo que hace prácticamente imposible contrarrestar sus efectos adversos en los cultivos, pues la inestabilidad atmosférica existente impide la generación de una inversión térmica en los niveles inferiores, resultando imposible modificar artificialmente el comportamiento térmico.

 

  • Heladas radiativas: Se producen durante noches despejadas, debido a la pérdida de radiación desde la superficie durante una noche despejada y atmosfera seca. La radiación que el suelo ganó durante el día se emite al espacio, enfriando significativamente la superficie terrestre. Por otro lado, durante noches nubladas, la presencia de la cobertura nubosa y alta humedad, impide que la radiación se escape al espacio, redistribuyendo la mayor parte de ese calor en la atmósfera y evitando descensos abruptos de la temperatura en superficie.

 

Estas heladas se producen preferentemente en invierno, principios de primavera y finales de otoño (Ledesma, 2000). Son factibles factible de combatir, por cuanto la sola existencia de una inversión térmica por subsidencia, indica que a muy baja altura existe aire más cálido y por lo tanto, basta con iniciar un calentamiento desde la superficie, para que se inicie un proceso convectivo en los niveles inferiores de la atmósfera que, conjuntamente con aportar calor al medio ambiente, haga también rotar el aire cálido existente en los niveles inmediatamente superiores y evite que el enfriamiento superficial prosiga.

 

Para más información sobre las heladas puedes descargar el Boletín INA desde aquí.

 

⚠️Recuerda revisar frecuentemente los pronósticos locales, ya que las condiciones meteorológicas pueden ir cambiando, www.meteochile.gob.cl

 

 

Para más información acerca del Programa PTEC66647 Centro Fruticultura Sur contactar a Claudia Jorquera claudiajorquera@uchile.cl o Alejandra Vinagre maria.vinagre@uchile.cl